Fuente: FEPEX 25 Junio 2026

¿Por qué cada cultivo necesita una estrategia diferente para protegerse de plagas y enfermedades?

El Ministerio de Agricultura ha publicado recientemente la Encuesta de Usos de Productos Fitosanitarios de 2024 cuyo objetivo es mejorar el conocimiento sobre el uso de fitosanitarios y fundamentar el desarrollo de políticas que contribuyan a su uso sostenible. Los datos reflejan que cada cultivo y por tanto también los distintos grupos de frutas y hortalizas afronta riesgos sanitarios distintos y requieren herramientas adaptadas a cada situación.

Las frutas y hortalizas frescas que llegan diariamente a los consumidores son el resultado de un largo proceso de cultivo durante el cual las plantas deben hacer frente a numerosos desafíos. Hongos, bacterias, insectos, ácaros o malas hierbas pueden afectar al desarrollo de las producciones, reducir la producción y comprometer la calidad de los alimentos.

En el caso de las hortalizas, la prevención de enfermedades es la prioridad. En las producciones hortícolas, tanto al aire libre como en invernadero, adquieren especial importancia las actuaciones dirigidas a prevenir y controlar enfermedades causadas por hongos y bacterias.

Las condiciones de humedad y temperatura pueden favorecer la aparición de patologías que afectan a hojas, tallos y frutos, reduciendo el rendimiento de las explotaciones y la calidad de las cosechas. Por ello, la protección frente a enfermedades constituye una de las principales preocupaciones de los productores hortícolas, por ello los productos más utilizados tienen una acción fungicida y antibacteriana.

En el caso de los cítricos, es la vigilancia frente a las plagas lo más destacado. Los principales retos sanitarios están relacionados con la presencia de insectos y ácaros.

Estos organismos pueden provocar daños directos en hojas, brotes y frutos, además de actuar en algunos casos como vectores de enfermedades. La vigilancia continua y la adopción de medidas de control son fundamentales para garantizar la calidad de naranjas, mandarinas, limones y pomelos. Debido a esto los productos más utilizados en cítricos tienen acción insecticida y acaricida.

Los frutales presentan una situación más equilibrada, ya que deben hacer frente tanto a enfermedades como a diferentes plagas.

Durante las distintas fases del cultivo es necesario proteger flores, hojas y frutos para asegurar una producción de calidad y minimizar las pérdidas que puedan afectar a la rentabilidad de las explotaciones.

Debido a los muy variados problemas que pueden tener estos cultivos, se reparte a partes iguales el uso de productos fungicidas y bactericidas con insecticidas y acaricidas.

En cuanto a los frutos secos, las necesidades de protección varían en función de factores como las condiciones climáticas o el sistema de cultivo.

La presencia de determinadas plagas puede afectar directamente a la producción y a la calidad comercial de productos como almendras, pistachos o nueces, por lo que los agricultores realizan un seguimiento constante para adoptar las medidas más adecuadas en cada momento.

Para FEPEX, al igual que las personas recurren a distintos tratamientos cuando sufren una enfermedad, los productores disponen de diferentes herramientas para proteger la salud de los cultivos frente a plagas, enfermedades y otros problemas que pueden comprometer la cosecha.

La primera línea de actuación se basa en medidas preventivas, como la elección de variedades adecuadas o la gestión integrada de plagas.  Pero cuando estas medidas no son suficientes, para evitar daños que puedan afectar a la producción o a la calidad de los alimentos, se recurre a los productos fitosanitarios autorizados por la normativa comunitaria que es una de las más estrictas del mundo.