Fuente: FEPEX 10 Septiembre 2026

Nuevas técnicas genómicas, una oportunidad para el sector agroalimentario

El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) organizó, ayer, la jornada sobre las nuevas técnicas genómicas (NTG): “Una oportunidad para el sector agroalimentario español” en la que se analizó el nuevo reglamento comunitario sobre NTGs, aprobado en el mes de junio, normativa valorada por FEPEX, que considera que estas herramientas pueden contribuir a disponer de cultivos más resilientes frente al cambio climático, mejorar la sostenibilidad de las explotaciones y reforzar su rentabilidad.

El nuevo Reglamento 2026/1388 relativo a los vegetales obtenidos con determinadas nuevas técnicas genómicas y a sus productos establece dos categorías de vegetales obtenidos mediante NTG. La primera, denominada NTG-1, comprende modificaciones genéticas de menor alcance, similares a las que pueden producirse de forma natural o mediante técnicas de mejora convencional. Tras el procedimiento de verificación, estas variedades pasarán, en lo esencial, a regirse por el mismo marco que las obtenidas mediante mejora convencional. La segunda categoría, NTG-2, engloba el resto de modificaciones.

El Reglamento fue aprobado por el pleno del Parlamento Europeo en el mes de junio y publicado en el Diario Oficial de la UE el 26 del mismo mes. La entrada en vigor fue el 16 de julio de 2026 pero la aplicación general está prevista en julio de 2028.  En este periodo transitorio, antes de la aplicación efectiva, se deben desarrollar las normas y guías necesarias, adaptar los procedimientos administrativos y preparar su plena aplicación dentro de dos años, por lo que el ministro de Agricultura, Luis Planas, que clausuró la jornada celebrada ayer, reclamó coordinación entre las administraciones, la comunidad científica y el sector.

FEPEX, que asistió a la jornada organizada por Agricultura, considera que la actualización del marco regulatorio sobre NTGs era una necesidad largamente esperada para adaptar la legislación al progreso científico y facilitar el acceso a herramientas que ya utilizan productores y obtentores de otros países competidores.

 Para el sector de frutas y hortalizas, estas herramientas pueden contribuir a disponer de cultivos más resilientes frente al cambio climático, mejorar la sostenibilidad de las explotaciones y reforzar su rentabilidad. Asimismo, ofrecen nuevas oportunidades para el desarrollo de flores, plantas ornamentales y material vegetal más adaptados a las exigencias del mercado y a las nuevas condiciones ambientales. Entre sus principales aplicaciones destacan el desarrollo de variedades más resistentes a plagas y enfermedades, con una mejor adaptación a la sequía y a las altas temperaturas, una mayor eficiencia en el uso del agua y los nutrientes y una menor necesidad de tratamientos fitosanitarios.